Infortunii viventem, o por qué prepararse para la desgracia

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Escrito por: Tito Vivali   

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La mentalidad y los hábitos de preparación para los momentos de infortunio y la desgracia no son algo nuevo. De hecho, los estoicos bien sabían que la fortuna y la desgracia bailan en una especie de eterna danza para la que el hombre debe prepararse con anticipación y su filosofía se manifestó imbuida de esta verdad.

 

No es ningún secreto que Séneca, nacido en mis tierras andaluzas, gozaba una gran riqueza como asesor del emperador Nerón. Lo cierto, es que tenía carta blanca para adquirir todo tipo de lujos extravagantes y caprichos edónicos, empero, el permiso no es equivalente a la voluntad y el romano de la época no era ninguna excepción.

 

Lejos de despilfarrar sus recursos económicos en lo mundano y superfluo, su gran diligencia le permitió adoptar una mentalidad de preparación contra el principal enemigo del hombre: La desgracia.

 

Con gran adecuación, Séneca le advirtió a Nerón:

 

"Es en tiempos de seguridad cuando el espíritu debe prepararse para los futuros contratiempos. Uno ha de aprovechar los momentos en los que la diosa fortuna le sonría, pues un día sonríe y otro castiga. Quienes no se hayan fortalecido mientras podían, sufrirán las consecuencias de sus berrinches." -. SÉNECA

 

Su consejo era reservar ciertos días de cada mes para practicar la pobreza, pasar hambre, usar malos ropajes y trabajar de sol a sol. En definitiva, infortunii viventem.

 

El confort es la peor esclavitud a la que el hombre está expuesto ya que se condiciona de forma inexorable al miedo de que algo o alguien se lo arrebate y, si hay algo seguro en esta vida, es que cada golpe de fortuna será contrarrestado por otro de desgracia. Nadie sabe cuándo ni cómo, ni la gravedad, pero sí que la desgracia terminará por manifestarse. Por ello, en haras de rechazar el cálido manto de la comodidad, uno debe adoptar la frugalidad como hábito, vivir solo con lo justo y necesario, prepararse para la dificultad y concienciarse de que los buenos y los malos momentos son tan pasajeros como la vida misma.

 

El infortunio per se, puede acaecer de forma personal, familiar, comunitaria e incluso global. La historia está llena de grandes y buenos momentos, pero también de grandes épocas de infortunio y desgracia. Es en tiempos modernos, bajo el paragüas de la protección y el monopolio de la fuerza por parte de los estados, que los individuos olvidamos la importancia de la vivencia de la frugalidad, de mentalizarse y prepararse para la desgracia. Como consecuencia, en menos 100 años, hemos perdido las habilidades y las capacidades adquiridas a lo largo de miles de años de evolución humana para prevalecer, sobrevivir y superar los grandes momentos de infortunio.

 

Creo que ahora sabes, o al menos intuyes, que abrir la mente y rescatar principios y hábitos clásicos sobre preparación y adoptarlos en tu mentalidad y tu modo de vida puede traer beneficios incalculables para los tiempos inciertos.


 

Como recomendación final, si quieres saber más acerca del estoicismo en los tiempos actuales, te recomiendo el libro de Isra García:

 

"Escuela de estoicismo moderno: Cómo prepararte mental, emocional y espiritualmente para cualquier cosa que venga (porque vendrá)"